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Cachorros

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Los cachorros son seres emocionales, sintientes, cognitivos y empáticos. En el período en el que estuvieron con su madre y su grupo social, el cachorro fue instruido en una variedad de estímulos y procesos de aprendizaje, normalmente elicitados por la madre.

En este primer período de su vida, el cachorro genera los primeros vínculos con su grupo social y comienza a aprender a desarrollar el vínculo con sus semejantes y cuando se da la oportunidad, con los humanos. Este sin duda es un período crítico donde se manifiestan las principales características cognitivas y generadoras de su comportamiento futuro.

Es indudable que malas experiencias, como las que frecuentemente se suelen dar en algunos criaderos, especialmente en los puppy mills, crean síndromes de difícil tratamiento a posteriori. Producto de estas experiencias, los cachorros elicitan miedos y fobias, que se representan particularmente cuando el cachorro llega a un nuevo hogar, conformado principalmente por humanos.

Ciertas fobias, adquiridas en la temprana edad, como la acufobia, la fobia a las alturas, la fobia al agua, sindrome que se produce principalmente por la forma en que usualmente hacen el aseo en los caniles de los criaderos. Con características semejantes, ciertos cachorros desarrollan fobia a la botas de agua, a los hombres, a la alturas y no es infrecuente que el trato recibido por humanos en este periodo, haya generado miedos profundos, que se manifiestan posteriormente frente a diversos estímulos, muchas veces sin asociación a lo que está ocurriendo a tiempo presente.

En este sentido es preciso tener en cuenta que un cachorro, es un ser extraordinariamente sensible a los estímulos del entorno, muchos de los cuales en su primera etapa, no está en condiciones de identificar y procesar, de manera que incluso actitudes o hechos que a un perro adulto no le provocan alteraciones de comportamiento, en los cachorros pueden convertirse en precursores de problemas.

La llegada del cachorro a un nuevo hogar es una sumatoria de situaciones complejas, el retiro de su grupo social, el desapego de la madre que provoca sin duda reacciones muy semejantes a las que tienen los animales humanos, cuando son separados de su madre y que son identificados en la teoría del apego, el viaje y la llegada a un lugar completamente diferente al que el había logrado identificar, generan reacciones que a los humanos usualmente les parecen poco prudentes.

Nuestro trabajo con cachorros, está orientado principalmente a asociarlo con el nuevo entorno, donde se enseña a asimilar las nuevas experiencias de convivencia, en la cual deben estar comprometidos los humanos que lo han acogido para desarrollar su vida.

En este proceso, el cachorro es introducido en los hábitos y conducta higiénica, en la formación de vínculo con su nuevo grupo social, en la socialización con este grupo y en las primeras formas de comportamiento social, como reconocer sus espacios de acción, tener un lugar donde hacer sus necesidades fisiológicas, un espacio para su intimidad y gradualmente se comienza a trabajar en la evaluación y tratamiento de eventuales o manifiestos problemas de comportamiento, como las fobias, miedos, temores o incluso ciertas manifestaciones de agresividad.

El comportamiento de los cachorros en la gran mayoría de los casos es una ecuación en la que participa activamente el entorno, la forma en que el cachorro lo interpreta y naturalmente la expresión de sus capacidades cognitivas.

Sin duda que el maltrato en cualquiera de sus innumerables formas es un vector importante en la generación de comportamientos anormales. No tratar en este primer estadio, promueve un reforzamiento en el cachorro que puede convertirse en un problema muy marcado, especialmente en la etapa juvenil.

Contrario sensu a lo que algunos adiestradores promueven, la educación de un cachorro debe comenzar muy tempranamente. Todos los animales tenemos la propensión a ser más receptivos en las primeras etapas de nuestras vidas y por tanto, esperar seis u ocho meses antes de iniciar la educación constituye una pérdida insalvable de tiempo y hace que el proceso sea más complicado de desarrollar exitosamente.

Nuestros servicios en esta área son :

La adaptación del cachorro a su nuevo entorno

La evaluación de eventuales sindromes de comportamiento

La creación del hábito higiénico a fin de evitar que haga sus necesidades en cualquier lugar, que molesta tanto a los humanos

El inicio de la educación good citizen, que le permite permanecer en entornos diversos dentro de la casa, sin producir efectos negativos. El cachorro debe comenzar a asociar aquello que no es permitido de lo que es

La educación a los humanos acerca de los hábitos y conductas de los cánidos, introducirlos además en los comportamientos atávicos y cómo entenderlos, desarrollar rutinas de vida junto al cachorro de manera que se puedan compartir los espacios y tiempos de manera armónica y sin generar nuevos y evitables problemas de comportamiento

Desarrollar sus capacidades olfativas, su inteligencia emocional, aplicar conceptos de gestión emocional de manera de promover en el cachorro una forma de interpretar el medio que le resulte grata, cómoda, motivante y le genere altas expectativas por aprender y relacionarse exitosamente con el entorno

Introducirlo en la relación interespecífica, especialmente a través del juego como precursor del vínculo

Trabajar con él no sólo la creación de un buen vínculo sino el establecimiento de un adecuado canal de comunicación con el cachorro. Vínculo y comunicación son las bases del método cognitivo-emocional en la educación y adiestramiento de perros

Inicio en el aprendizaje del cachorro a aprender algunas acciones básicas

Socializar, en entornos controlados, para que aprenda a relacionarse con otros cachorros

Para obtener mayor información de nuestros servicios, envíenos un email a servicios@semperfides.org

 

Etapa Juvenil

IMG_1495-3 copiaEn la totalidad de los perros, es el período de su vida de mayor actividad, es un período en que su cuerpo crece a veces de manera irregular al punto que le cuesta entender que está ocurriendo con él, de manera semejante como ocurre con el resto de los animales, incluyendo a los humanos.

Se tornan inquietos, exploradores, comienzan a experimentar con sus expresiones de comunicación, como el ladrido, empiezan a tomar desafíos, muchos de ellos no esperados por los humanos, como comerse los regadores o masticar algunos objetos de la casa, lo cual está usualmente asociado a la dentición, etapa que comienza de cachorro y termina en su etapa juvenil.

En este período es particularmente aconsejable trabajar en ejercicios de propiocepción, introducirlo en actividades lúdicas, juegos de búsqueda desarrollando sus capacidades olfativas, algo que los perros disfrutan. Especialmente importante es desarrollar su inteligencia, profundizar el vínculo e iniciarlo sistemáticamente en la educación y en su especialización.

Si bien se asume que algunas razas tienen propensión a ciertas actividades, cada perro en sí es un individuo, muchas veces con las capacidades cognitivas necesarias y suficientes para desarrollar actividades diversas. Los perros en el largo período de asociación simbiótica con el humano, están en condiciones de convertirse en grandes especialistas y en mejores compañeros.

La oportunidad de darle una vida plena a un perro depende del entorno que los humanos les provean. Un perro abandonado en el patio, sin más compañía que los muros divisorios, estará abiertamente proclive a desarrollar comportamientos neuróticos, depresivos, manifestados por estereotipias, a veces comportamientos agresivos, componentes del sindrome denominado Boredom. Al contrario un perro estimulado, al que se le promueve el trabajo, será sin duda un ser proactivo, inteligente y carente de problemas de comportamiento.

TashaPaseando copiaEn esta etapa es importante diferenciar adiestramiento de lo que es educación. Es probable que un adiestrador, sólo se concentre en enseñanza de acciones, particularmente aquellas más conocidas del adiestramiento comercial : sentarse, echarse, ir al llamado, caminar junto al humano. Algunos adiestradores también se introducen en la enseñanza de “trucos”.

Si bien algunas acciones son importantes, debido a que permite cierto grado de control, en el fondo no son un reflejo de una relación estrecha, sino de una actitud propia de los planteamientos de Skinner, en el sentido de considerar el cerebro del perro una caja negra, respondiendo a estímulos a los que responde en forma mecánica.

La educación, por el contrario, es un proceso integral en el que se construye una asociación entre ambos que se comprenden y complementan. El proceso de educación se asocia a metodologías complejas, entre muchas, el human pointing, caracterizada por una relación donde el perro entiende los movimientos corporales y visuales del humano y este comprende las expresiones corporales y faciales de su compañero.

Nuestros servicios en esta área son :

Desarrollar la propiocepción

Reforzar la relación interespecífica a través de actividades en conjunto con los humanos, como el juego, las actividades de búsqueda como desarrollo de sus capacidades olfativas y de resolución de problemas

Culminar su proceso de adaptación al entorno

Acrecentar el aprendizaje a través de actividades que desarrollen su inteligencia y proactividad, permitiéndole acciones en ambientes controlados

Iniciarlos en los procesos educativos que puedan culminar en un grado de especialización

Reforzar la socialización con perros y otros animales

Convertirlo en un gran compañero de su grupo social

Iniciar el proceso de especialización

Para obtener mayor información de nuestros servicios, envíenos un email a servicios@semperfides.org

 

Etapa Adulta

Un perro es un individuo con emociones, sentimientos, esperanzas, alegrías y frustraciones. La neurociencia ha demostrado, sin lugar a dudas, que los animales comportamos características cognitivas, empáticas y neuroafectivas semejantes y en esta perspectiva, el respeto a todos los seres vivos es una cuestión fundamental.

Educar a un perro de manera cognitiva es una tarea hermosa, él responderá a nuestros estímulos motivado, ansioso, alegre y contento de saber que está siendo correspondido.

Destruir a un perro no cuesta mucho, bastaría utilizar la punición, el infundir el temor a través de gritos y amenazas, el encierro, el paso de los días amarrado, la vida de canil, impedirle entrar a la casa, transportarlo en el pick up de la camioneta, negarles el cariño, la compañía y la atención, que se manifiestan como las variables que per se bastan para crear perros huraños, desconfiados, con tendencias agresivas, carentes de sociabilidad, con sindromes neuróticos, depresivos y ansiosos.

El uso de instrumentos orwellianos, como el clicker, el collar de ahorque, las eternas repeticiones de comandos, el hacerlos dependientes del juguete o el premio material, el llevarlo a la mecanización, termina por frustrar la inteligencia del perro, asociándose a principios obscenos y pasados, base principalmente de prácticas netamente conductistas.

Apologizando a Hanna Arendt, en su libro los totalitarismos “el perro de Pavlov es un animal degenerado porque ha sido entrenado para no sentir hambre cuando tiene hambre, sino cuando el amo suena la campana”. Ese, sin duda, es el dispositivo totalitario que identifica al condicionamiento operante, un adiestramiento mecanizado, precursor de respuestas automáticas en las que el perro definitivamente no sabe lo que está haciendo y se siente impedido de concatenar respuestas que demuestren su capacidad de desarrollarse en forma inteligente.

Este es sin duda un período de notable interés para humanos y no humanos, se han establecido los patrones de interacción interespecífica, es un largo de período en que se goza del esfuerzo anterior, se aprecia la compañía, se refuerza el vínculo y la vida es una comunidad de intereses afectivos.

Es un período que vale la pena disfrutarlo, nuestros perros tienen una vida corta y es nuestro compromiso hacerla provechosa, dándoles todo nuestro apoyo, educándolo a objeto que su inteligencia esté en permanente desarrollo. Tienen el derecho a recibir las herramientas para tener una vida plena.

En esta etapa de su vida, nuestro perro mostrará los avances en su educación, nos mostrará su crecimiento y nos someterá a diferentes pruebas para sacarnos provecho.

Nuestros servicios en esta etapa se orientan a :

2015_06_12-03941-944-3 copiaDesarrollar el trabajo específico

Mejorar su proactividad, entregándole nuevas herramientas para su desarrollo

Educarlo en su gestión emocional, proactividad y desarrollo de su inteligencia y capacidades cognitivas

Un perro educado desde temprana edad, a esta altura deberá identificar claramente los espacios de acción, calma, inicio y fin de la jornada de trabajo, será un perro proactivo demandante de nuevas tareas, propositivo debido a que estará motivando a su partner humano a desarrollar actividades en conjunto

En esta etapa, con la madurez adquirida el perro podrá escalar en las etapas del método cognitivo – emocional, pudiendo llegar, con la suficiente dedicación al nivel experto

El perro está habilitado para ir mucho más allá de los comandos básicos y del “adiestramiento básico con correa” y del “avanzado sin correa”, cuestiones típicas del trabajo espúreo y limitante extremo de sus capacidades

La especialización de un perro en esta etapa representa un desafío para el binomio, donde el desarrollo de su partner es sin duda un motivo de orgullo para el humano y de autosatisfacción para el perro

Semper Fides colabora exitosamente en este desarrollo, alcanzando nuestro compañero un excelente performance en especialidades tan diversas como rastro, búsqueda en sus diversas áreas, actividades forenses, apoyo a personas con discapacidades físicas o neurocognitivas y otras carencias. Apoyo a personas de tercera edad, compañía y soporte emocional entre muchas actividades que puede desarrollar.

Para obtener mayor información de nuestros servicios, envíenos un email a servicios@semperfides.org

 

Etapa Adulto Mayor

Sin duda el período de la vida de nuestros compañeros donde más los queremos. Si bien probablemente no estará dispuesto a grandes aventuras o a largas caminatas, sí estará más disponible para compartir sus espacios y tiempos con nosotros. Su actividad puede verse algo disminuida, aunque no necesariamente, pero su entrega será nuestra recompensa.

Un perro en esta etapa de su vida va a estar dispuesto a seguir aprendiendo y desarrollando actividades, la neotenia es una de sus grandes virtudes. Es importante mantenerlo activo emocional y cognitivamente a fin de evitar que su cerebro comience a deteriorarse por falta de actividad.

Nuestros servicios en esta etapa se orientan a :

Reforzar lo aprendido

Estimular su capacidad cerebral a través de acciones de su agrado y que le produzcan satisfacción, no lo agoten tempranamente, lo mantengan alerta y con sus expresiones cognitivas en el nivel más alto. Los juegos y actividades de estimulación mental, muchas de ellas desarrolladas por Semper Fides, es lo recomendable como alternativa a las actividades de exigencia física

Reeducar lo que sea necesario y enseñar nuevas acciones que lo estimulen

Para obtener mayor información de nuestros servicios, envíenos un email a servicios@semperfides.org

 


 

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