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NUESTRA VISION DEL ADIESTRAMIENTO CANINO 
 
INTRODUCCION 
 
Junto con introducir el Método Cognitivo Emocional en la educación de nuestros compañeros, estamos abriendo una nueva fase en el adiestramiento, bastante diferente por cierto a lo que se estaba haciendo hasta ahora.  Aunque no existe el ánimo de comparar, a menudo molesto,  nos parece que la mejor manera de mostrar nuestro método y trabajo es establecer las necesarias diferencias que facilitan  al método cognitivo — emocional ser productivo y no requerir permanente mantenimiento, ya que al tener como base que el perro piensa y es capaz de solucionar las situaciones a las que se enfrenta, lo hacemos partícipe de un proceso donde se siente integrado y donde se logran altos niveles de autosatisfacción. 
 
A nuestro entender, la primera y gran diferencia es que finalmente se está aplicando un método de enseñanza, lo que implica un trabajo sistemático elaborado desde un profundo conocimiento de la Etología y la Psicología, donde se manifiestan fases y su evolución.  En comparación a nuestro método sólo se han elaborado técnicas de adiestramiento, basadas principalmente en condicionar al perro a realizar tal o cual acción, ello no lleva, por absoluto desconocimiento, la percepción que el perro es capaz de pensar y discriminar, por lo que en la práctica el sujeto de adiestramiento se convierte en una suerte de robot que realiza la acción mandada, principalmente por temor a la coerción o la acción punitiva, que frecuentemente conlleva la falta.  En definitiva el conocido condicionamiento operante, también conocido como el “tironeamiento” operante, tiene una amplia asociación con aquel sistema de enseñanza de comienzos de los siglos anteriores “la letra con sangre entra”. 
 
Por otro lado, también es frecuente el uso del condicionamiento operante con sólo algunos de sus elementos, como son básicamente el refuerzo positivo, en lo que comúnmente se conoce como “adiestramiento en positivo”. A nuestro modo de ver, esta técnica tampoco resulta efectiva, si bien es cierto al perro no se le maltrata físicamente, lo situamos en un nivel inferior a sus capacidades, haciéndolo trabajar únicamente por las expectativas que se le generan el recibir un refuerzo externo como comida o juguete. En la naturaleza en una manada de perros o lobos existen los castigos jerárquicos que aplica la madre a sus cachorros o a quienes están bajo su escala jerárquica y no existe en ello ningún índice de maltrato, sólo la aplicación de autoridad en una relación de sana jerarquía. 
 
Debemos dejar claro que en ambas situaciones hacemos al perro un ser egoísta, en el primer caso actúa por evitar un castigo, en el segundo, por recibir un premio. En ambos el nivel de adiestramiento que se obtiene es inferior a lo que buscamos y obtenemos con nuestro método. 
 
Algunas de las principales diferencias las indicamos a continuación. 
 
ADIESTRAMIENTO VS ENSEÑANZA DE ACCIONES 
 
Muchas, quizá la mayoría, de las técnicas utilizadas para enseñar al perro determinadas acciones se quedan precisamente en eso : enseñanza de acciones. Nuestro modo de ver el adiestramiento agrega a esta acción el término Obediencia. Podemos enseñar acciones a nuestro perro pero si no agregamos la obediencia no tendremos un trabajo de adiestramiento, habremos sólo enseñado acciones pero no confiables en su ejecución. 
 
Nuestro método de adiestramiento implica el lograr un perro que obedezca a nuestros comandos. Qué importante es, incluso en situaciones de la vida cotidiana como son los paseos, que nuestro perro responda a nuestro llamado SIEMPRE, no cuando él quiera, sino que en toda circunstancia, aún cuando tenga enormes distracciones a su alrededor. ¿Cuántas veces escuchamos “mi perro me obedece pero sólo en casa, si salimos, se distrae mucho y ni me escucha”? Frases como esta se repiten diariamente en nuestras conversaciones con nuestros clientes. 
 
El problema es la forma de adiestrar y de comunicarnos con nuestro perro. Veamos el símil con nuestra vida laboral. Si el jefe nos pide que realicemos un informe, pero que lo hagamos sólo si nos sobra tiempo y sólo si queremos y no tengamos que irnos antes, o no tengamos interés en conversar o contarnos chistes entre nuestros compañeros de oficina, este jefe ¿es un buen jefe? ¿sacará un proyecto adelante?. Lo cierto es que tenderemos a evitar obedecerle, aunque sabemos cómo hacer el trabajo que nos pide, al no aplicar autoridad, no haremos lo que nos solicita. De igual forma lo evitaremos y andaremos permanentemente preocupados si se enojará, si explotará, si su forma de obtener lo que nos pide sea a través de amenazas y malos tratos. Ambas formas de comportarse no son propias de un buen líder. 
 
Nuestro método, el método cognitivo-emocional, basa su trabajo en previamente establecer un vínculo sano entre perro y guía. No iniciamos ninguna enseñanza de acciones si no hay una relación jerárquica sana, para ello otorgamos una serie de ejercicios y tareas a realizar previo al inicio del programa de adiestramiento. 
 
 
LOS ELEMENTOS DE TRABAJO Y LOS REFUERZOS. El trabajo sin correa 
 
Los elementos de trabajo en nuestro programa de adiestramiento no contemplan el collar y la correa o traílla, sino sólo como elementos de seguridad. Estos elementos sólo los utilizamos como medida de precaución en el caso de tener que resguardar la seguridad de nuestros perros en el área de trabajo, es decir, perros que se están iniciando y requerimos que no se escapen, que no alteren el trabajo de otros perros a su alrededor, etc., pero JAMAS utilizamos la correa como forma de guiar al perro hacia la acción que queremos realice. Trabajamos basándonos en la capacidad del perro de pensar y ser proactivo, el que quiera encontrar la solución (o una solución) del problema que le planteamos porque nos quiere y se autosatisface con el sólo hecho de resolverlo. 
En las primeras etapas requerimos como una forma de enseñar la mecánica de la acción y probar su entendimiento, de refuerzos externos, principalmente comida. En las siguientes fases el perro necesitará sólo de nuestra aprobación o rechazo como señales de comunicación, así recibirá nuestro refuerzo social (caricias) como aprobación que lo que hizo estuvo bien o nuestro castigo jerárquico (similar al de la hembra con sus cachorros, al del líder en una manada de perros o lobos) como señal que lo que ha hecho no está bien. 
 
De esta forma nos libramos de tener que andar provistos de refuerzos externos como pelotas, galletas, collares especiales y evitar frases como “Se me quedaron las galletitas en casa, no me va a hacer caso!” “No ando con la pelotita, no va a venir cuando lo llame” y muchas otras similares.  Cuando el perro realiza una acción correcta, como todo en la vida es recompensado, sin embargo en el condicionamiento el guía siempre esconde el premio de su elección, por ello suele ser hasta gracioso ver cuando éste escondido en algún lugar recóndito del cuerpo atrae la atención del perro quién a menudo pierde el control en busca del tan anhelado premio. 
 
 
EL COMANDO QUIETO 
 
La mayoría de los comandos básicos involucrados en un paquete de enseñanza de acciones son el sentarse, echarse, caminar junto, acudir al llamado y el comando QUIETO. Naturalmente con traílla. 
 
En nuestro método de adiestramiento, no hay cabida a este último comando, no existe. ¿Por qué no es necesario tener que enseñar un comando de quieto?. La respuesta es muy simple, pero que implica de fondo una gran diferencia en la forma de adiestrar entre nuestro método y otras técnicas. 
 
Dado un comando, éste no debe romperse hasta que no se da otro comando o no se libera al perro. Un ejemplo concreto, se usa mucho decir “sit” y si se quiere que el perro se quede en esa posición, se utiliza un comando adicional, el nunca bien ponderado  “Quieto”. La pregunta obvia es ¿Por qué tener que decirle ese comando adicional si el perro debe estar estable en el comando Sit hasta que se le dé otro comando o lo libere?. Es decir, basta con darle el comando de sentado y el perro NO DEBERA moverse hasta que se le dé otra orden, o se le indique mediante una señal de liberación, que puede romper la posición y quedar libre. 
 
Lo que obtenemos con esto es que el perro estabiliza cada una de las acciones dadas y no está incierto de cuándo puede o no puede moverse, vemos perros más tranquilos, estables sin cambiar de una a otra posición permanentemente. El perro ha comprendido que no puede hacer otra cosa si no le damos otra orden o no le decimos que puede actuar libremente. 
 
 
UNA RELACION SANA, EL VINCULO 
 
“La base del trabajo cognitivo es el equipo, un equipo donde el jefe es el guía. El trabajo en equipo satisface al máximo nivel la conducta social del perro y le permite sentirse más y mejor integrado con su guía” (del libro “Adiestramiento Canino Cognitivo-Emocional”, autor Carlos Alfonso López García, creador del método de adiestramiento canino cognitivo-emocional). 
 
Un buen vínculo y una sana relación se logran exclusivamente entre miembros de una misma manada. No se puede pedir que lo tengamos con nuestro perro si lo mantenemos alejado de nuestras vidas y no permitimos que comparta y conviva con nosotros. Contrario a lo que normalmente se postula de mantener un mínimo contacto con el perro y que éste se limite a los momentos de trabajo, el trabajo c-e considera la convivencia constante y permanente con el perro como una forma de establecer una sana relación jerárquica, ese vínculo que nos permitirá trabajar como miembros de un solo equipo, en que el jefe es el guía, un buen líder de la manada. 
 
 
LAS SEÑALES DE COMUNICACIÓN. EL PERRO PIENSA Y SIENTE EMOCIONES 
 
EL AFECTO COMO MOTOR DE CONDUCTA 
 
Está demostrado científicamente que el perro siente emociones, que piensa y que tiene capacidad de pensamiento abstracto. Dado que el método cognitivo-emocional tiene estas bases, uno de los elementos importantes de él son las señales de comunicación con el perro. Si tenemos frente a nosotros un ser que piensa y siente, podemos indudablemente tener una comunicación fluída en que podamos indicarle y guiarle por el camino que queremos siga para resolver determinados problemas y realizar determinadas acciones. El perro actuará siguiendo nuestras indicaciones, en una actitud proactiva, generando diferentes opciones para solucionar lo planteado y responderá a nuestras indicaciones porque trabaja en equipo con nosotros, su guía. 
 
LA CAPACIDAD INTERSUBJETIVA DEL PERRO CON EL HOMBRE 
 
Uno de los avances principales en adiestramiento c-e es la relación que intersubjetiva que existe entre perro y guía. El perro es capaz de aplicar sus normas sociales al hombre integrándolo como parte de su manada, y esta capacidad permite que nuestra relación con el perro sea de compañeros, esto es, que el perro nos reconozca como un sujeto con el que se puede intercambiar información, no sólo recibirla. Esto posibilita que establezcamos lo que se denomina una relación intersubjetiva con él. 
 
La relación intersubjetiva implica compartir contenidos de una mente con algún otro sujeto. La intersubjetividad es una compleja experiencia cognitivo-afectiva en la que la comunicación aparece como un proceso de traducción mutua, no sólo del contenido informativo del mensaje sino de su sentido para el otro, de aquellas variables que determinan el mensaje sin ser puramente informativas, como la intención que tenía el emisor al dar la información, emociones que muestra durante la transmisión de la información. 
(del libro “Adiestramiento Canino Cognitivo-Emocional”, autor Carlos Alfonso López García, acerca del trabajo en este tema desarrollado por Ignacio José Alarcón Peral). 
 
 
QUE HACE NUESTRO METODO SEA DIFERENTE A TODA TECNICA HASTA AHORA UTILIZADA EN EL ADIESTRAMIENTO CANINO 
 
Guiar al perro vs el perro como generador de soluciones 
 
Una de las principales diferencias en el trabajo concreto de adiestramiento es que en el método c-e no hacemos uso de la correa como normalmente es utilizada en muchas técnicas, para guiar al perro a realizar la acción que se le pide. Basamos nuestro trabajo en la capacidad del perro de resolver problemas y encontrar la solución (o una solución) a lo que se le plantea. 
 
Mecanización vs entendimiento de acciones 
 
Otra diferencia fundamental es que en el método c-e nos aseguramos que el perro sepa lo que le pedimos. No debemos castigar a quien no sabe, sino a quien sabe y no lo hace cuando se lo pedimos, comprendiendo cuales son las diferencias de castigo con las que ocupan los cultores de las técnicas. Esto es muy importante ya que se tiende a castigar al perro creyendo que está desobedeciendo, pero lo que normalmente sucede es que el perro aún no sabe la acción que se le pide. Es por ello que el método incluye una fase en que se prueba y comprueba que el perro sepa lo que se le pide, la fase de escalón. 
 
El error como consistencia en un trabajo de adiestramiento 
 
Se tiende mucho a evitar que el perro cometa errores. En el método c-e se deja al perro que los cometa. Está demostrado: el error es fundamental para la consistencia del aprendizaje. Todo aprendizaje que se comete sin errores no es consistente. Dejamos que el perro falle, le informamos que no está bien lo que hizo y que debe buscar otra solución. Este error, que no implica desobediencia, no afecta al trabajo. De esta forma el perro responde y se entrena en desarrollar nuevas opciones a lo planteado, desarrolla aún más el ser proactivo, a diferencia de un ser reactivo en que espera siempre nuestras indicaciones para actuar respondiendo a nuestros estímulos y no generando él nuevas situaciones. 
 
El perro egoísta 
 
En condicionamiento operante se trabaja en un comienzo en un programa de refuerzo constante y luego intermitente, pero siempre haciendo trabajar al perro por la expectativa de recibir un refuerzo externo (o evitar un estímulo negativo), hacemos al perro egoísta. Vemos trabajos muy lindos y espectaculares, pero la razón es la expectativa generada en el perro por su premio. Están “a la espera” de su juguete o comida, pero no son perros que necesariamente sepan lo que hacen, ni tampoco perros que trabajen en equipo con su guía, lo hacen buscando su propio interés. Aplicando el método c-e, trabajamos inicialmente con los paradigmas del condicionamiento operante, en la fase mecánica, para enseñarle al perro mecánicamente el “cómo realizar una acción”, en esta fase el perro también trabaja por recibir un estímulo positivo (o evitar uno negativo). En la siguiente fase, la de escalón, aún cuando el refuerzo está en dirección contraria a la acción que debe realizar el perro, éste también actúa por recibir ese estímulo positivo (o evitar el negativo, en caso de trabajar en negativo). 
 
En la siguiente fase, en la etapa de integración social, es en la que dejamos los estímulos externos y, dado que ya comprobamos en la fase previa, la de escalón, que el perro sabe lo que le pedimos, le exigimos lo realice. Si no obedece, aplicamos castigo jerárquico y el perro trabajará por la satisfacción que le provoca trabajar en equipo y la autosatisfacción de resolver problemas que se le plantean. 
Queda de lado toda mecanización en el perro, todos esos refuerzos y elementos ajenos a lo natural como correas y collares especiales, pelotas, comida, etc.. Algunos de ellos sólo se utilizarán en la etapa inicial del método. Si nos quedamos en esa etapa, consideraremos ese trabajo de adiestramiento incompleto y poco consistente. 
 
 
 
 
PREGUNTAS FRECUENTES DEL METODO COGNITIVO-EMOCIONAL 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
¿Qué significa el término “cognitivo” que se utiliza en el adiestramiento cognitivo-emocional? 
Significa precisamente que utiliza como base de aprendizaje, el aprendizaje cognitivo y como tal, se considera fundamental los procesos mentales que se generan en la mente del perro para procesar información y generar respuestas. 
Existen procesos cognitivos que está demostrado poseen los perros, como la resolución de problemas, los procesos intencionales, la toma de decisiones, la generación de expectativas. 
 
 
 
¿Desde qué edad se puede adiestrar un perro en cognitivo? 
Un buen criador desde el nacimiento de la camada comenzará a trabajar sus perros. Inicialmente lo hará con las manipulaciones correspondientes a cada etapa de su desarrollo. Pero si hablamos de adiestramiento como enseñanza de acciones, es recomendable desde que recibimos en casa al perro, independiente de la edad que sea e independiente de si utilizaremos método cognitivo o no. 
Para trabajar en cognitivo, debemos comenzar con el trabajo de establecer un buen vínculo. Sin él no iniciaremos ningún trabajo formal. Sí con ciertas habituaciones como el lugar adecuado para sus necesidades, para su descanso, comidas, etc. 
 
 
 
¿Es posible adiestrar un perro en cognitivo siendo éste ya adulto? 
Sí, es posible, cualquier perro tiene la capacidad de pensar, sentir y tomar decisiones. Sólo debemos darle esas opciones a través de un trabajo estructurado que cumpla ciertas pautas. 
 
 
 
Si lo he adiestrado con técnicas de condicionamiento operante o de coerción ¿puedo aplicar ahora el método? 
Sí, sólo habrá que mostrarle que ahora puede tomar decisiones, que no es malo equivocarse, que de ello aprenderá y que trabajando en equipo obtendrá mayores satisfacciones. 
 
 
 
¿Para qué deporte o trabajo es aplicable el método cognitivo-emocional? 
Para cualquier actividad que se quiera desarrollar con perros, es un método que concretamente hace que el perro trabaje en equipo con su guía, entienda lo que hace y toma decisiones de cómo resolver problemas, requiere de menos estímulos externos para mantener su eficiencia en el tiempo. El inicio en obediencia básica es similar a todos los perros, independiente de la actividad a desarrollar, salvo algunos matices, precisión por ejemplo, las etapas y fases se desarrollan en forma similar. 
 
 
 
¿Cualquier perro, de cualquier raza es apto para aplicar el método cognitivo-emocional? 
Sí, ya que todos los perros sienten emociones, piensan, tienen la capacidad de pensamiento abstracto y características de vida en manada. En estas cualidades se basa el método cognitivo-emocional. 
 
 
 
 
ENTREVISTA A MIEMBROS DEL GRUPO COGNITIVO-EMOCIONAL 
 
Esta es una entrevista realizada a diferentes miembros del equipo de EDUCAN que aclaran en gran medida inquietudes referentes al método cognitivo-emocional y sus aplicaciones en el ámbito deportivo. 
 
Los entrevistados son : 
Ignacio Alarcón Peral — C&R EDUCAN Sevilla 
Raimón Gabarró Marín — C&R EDUCAN Girona 
Juan Félix Martínez Bermejo — C&R EDUCAN Sevilla 
Jose Antonio Gómez Palau — C&R EDUCAN Valencia 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
¿En qué consiste el adiestramiento cognitivo-emocional? 
 
I.A. Para mí es un concepto casi filosófico, en oposición al condicionamiento usado como única arma de educación, y al animal como mero objeto de acción-reacción. Además de una idea basada en principios de psicología científicos y actuales. 
 
R.G. El adiestramiento cognitivo-emocional consiste en adiestrar al perro anteponiendo la comprensión del ejercicio a la conducta, sobretodo en las fases de enseñanza, evaluando y contrastando dicha comprensión generamos así un concepto en la cabeza del perro. Por ejemplo, que el perro ponga el trasero en el suelo no quiere decir que comprenda lo que es un sentado. 
 
J.F.M. El adiestramiento cognitivo-emocional es un método de adiestramiento canino a través del cual se pretende el aprendizaje real por parte del perro tanto de los ejercicios básicos (obediencia) como de cualquier habilidad que el perro pueda incorporar a su repertorio de conductas aprendidas de forma congruente (para él). 
 
J.A.G. En una manera de trabajar perros hasta ahora no utilizada apoyándonos en dos coordenadas muy importantes 1. La posibilidad de potenciar su capacidad de pensar y crear conceptos  2. La necesidad de trabajar con sus emociones para llegar a crear una mejor compresión en disciplinas con un alto grado de carga emocional. 
 
 
 
¿Cómo y por qué te iniciaste en este tipo de adiestramiento?, ¿cuál era tu experiencia previa?, ¿qué te decidió a cambiar? 
 
I.A. Mi trayectoria, está relacionada casi exclusivamente con el adiestramiento deportivo y de seguridad, principalmente en el mundo del pastor alemán. No soy competidor asiduo, aunque he participado en algunas pruebas de CEAC, RCI, CEPPA, y SCH. Llevo adiestrando perros desde los años ochenta, y he pasado por ser figurante, guía, criador y aspirante a juez del CEPPA. Actualmente soy instructor formador en prácticas- o algo así — porque soy socio de la canina de Andalucía Oriental desde hace unos 15 años y de la Central desde hace unos 3. Realizo estas labores en el club canino Alfacán y entreno poco y por diversión, hago trabajo con perros de asistencia y corrección de conductas. Siempre he pretendido trabajar con mis perros de forma distinta a como se hacía tiempo atrás, y razonar el por qué, además de si merecían la pena las formas en función de los resultados; en la mayoría de las ocasiones me ha quedado claro que no. 
Por ejemplo en el campo de la competición: si para estar a un alto nivel hay que torturar un perro prefiero no hacerlo. Esto me ha llevado a buscar formas no lesivas, y que esto no se asocie a ñoñerías o misticismos de nuevos sistemas sin base, para mí manejar un perro con carácter implica cierto grado de obligación y fuerza, que no debemos confundir con la tiranía y la tortura, extremo este que he podido comprobar en muchas ocasiones y siempre bajo la excusa de la necesidad. Cuando la mayoría de las veces es falta de capacidad o paciencia del adiestrador, que carece de inteligencia para hacer comprender al animal. Así que sin ver en este concepto cognitivo—emocional, la panacea o la solución a todos los males del adiestramiento, la mera posibilidad de que el animal al que pretendo educar me entienda sin violencia inútil me hace afrontar este camino con ilusión. 
 
R.G. Me inicié en el adiestramiento cognitivo-emocional durante un curso de perro de asistencia  en C&R EDUCAN, entonces no conocía absolutamente nada de adiestramiento cognitivo y me llamó la atención el conjunto del método y las posibilidades que de él se derivaban, encima me pareció más lógico y justo y menos aversivo para el perro mientras que las habilidades técnicas del guía pasaban a un segundo plano el “cómo hacer” quedaba mucho más a discreción del guía. Mi experiencia previa se limitaba a los adiestramientos comerciales y el R.C.I. Para mí cambiar no fue ninguna decisión, personalmente yo me encontraba más cómodo y este sistema era más claro y lógico, además lo era también para los perros y por tanto sin darme cuenta adquirí un compromiso interno con el método. 
 
J.F.M. Yo me inicié en este tipo de adiestramiento al conocer a Carlos Alfonso López (director ya entonces de C&R EDUCAN), mi interés por el perro de asistencia me llevó a continuación a participar en todo lo referente a este tipo de trabajo. El primer contacto que tuve con el mundo del adiestramiento, hace más de veinte años, fue con el trabajo deportivo y las personas que en Sevilla se dedicaban al RCI. La forma de obtener resultados en este tipo de adiestramiento nunca me sedujeron lo suficiente. No podía creer que este fuera el único método. En cuanto conocí otras formas derivé mi atención hacia ellas y no tardé en apreciarlas. 
 
J.A.G. Llevo 12 años trabajando perros de los cuales 9 los he dedicado a invertir muchas horas en buscar formas de trabajar con ellos que me hicieran entenderlos  y  comprender y sentir un sistema, procedimiento o manera de hacer las cosas. Siempre me he preocupado por aprender observar y comprender los trabajos que hacían deportistas o profesionales con pocos o muchos mas años de experiencia que yo, pero he de reconocer que sin una base teórica o conceptual me costaba entender y evolucionar en ciertos trabajos y a veces me aburría el hecho de tener que estar repitiendo ciertas maneras, formas, sistemas o técnicas sin llegar a entender realmente el fondo de su funcionamiento …. lo cual hacía que se convirtiera en un trabajo rutinario, mecánico, pesado tanto para mí como para mis perros. 
Al mismo tiempo he visto técnicas de adiestramiento que consideraba que eran demasiado aversivas a la hora de enseñar al perro ejercicios, algunas más simples y otras más complicadas, y que sometían al perro a un estrés continuo sin ninguna necesidad y creando muy mala relación con sus dueños, esto me hizo buscar nuevas maneras para sentirme mas identificado con mis trabajos y buscar mas actitud y predisposición en mis perros. 
 
 
 
¿Qué ventajas e inconvenientes tiene este sistema de adiestramiento frente a los convencionales? 
 
I.A. En mi opinión este “sistema” no tiene todas las soluciones, y también contempla los fallos. ¿Existe alguno que no?...Sería necio negarlo. Pero no convierte la educación en una lucha contra un animal descerebrado y desobediente, al que con tal o cual técnica podemos empujar hacia donde queremos, y si no llega es que no es válido. 
Como ventajas citar la que para mí es fundamental, la ausencia de violencia innecesaria, y además: control real del animal dentro de las posibilidades, rapidez en la formación completa, menor mantenimiento y necesidad de refuerzos. Como inconvenientes, casi todos de índole menor y en aplicación deportiva. Podría decirse que no es un sistema depurado para la competición, ya que carece de técnicas especificas, y por otro lado, puede que para competir en los reglamentos que yo conozco, haga falta que el perro piense menos y actúe más impulsivamente- aunque este aspecto aún no lo tengo claro. 
En  comparación con otros “sistemas”, no sabría decir, dependerá de cual, ya que en competición pocos perros son adiestrados bajo conceptos, excluyendo quizás el pressing. En la mayoría de las ocasiones son técnicas conductistas. 
 
R.G. Lo que para mí son ventajas pueden no serlo para otros pero te diré que el grado de comunicación y comprensión con los perros es muchísimo mayor. Los perros aprenden más rápido, mantienen su capacidad de aprendizaje intacta, son más seguros, no necesitan de tantos refuerzos, se autogestionan muchísimo mejor, son más proactivos, mantienen un grado de iniciativa altísimo, en general una motivación endógena por el trabajo mayor, mayor y mejor control del perro por parte del guía, la conducta del perro es más fácil de entender para el guía y tienen un grado de resolución mayor  en cualquier circunstancia y situación. Todo esto hace el adiestramiento más divertido para el perro y el guía, es más natural como trabajo de compañeros en equipo y carece de artificios siendo mucho menos reactivo, manteniendo en el perro un grado de implicación en el trabajo altísimo. Como el perro no trabaja por condicionamiento sino por comprensión, permite entrenar mucho menos sin que se pierdan prestaciones. 
 
Inconvenientes? Quizá en perros muy poco inteligentes tipo bull este sistema no se muestra tan eficaz y se hace necesario condicionar y mecanizar más. Otro inconveniente es la evaluación de la comprensión de los ejercicios que en muchos casos parece comprendido y no lo está, así como la dificultad de establecer un buen lenguaje de programación con cada perro y saber quá teclas tocar para conseguir el resultado deseado, no siempre son las mismas en cada perro. Por todo lo demás, para mí son más bien particularidades y no inconvenientes. (Doy por sentado que los problemas de vigilancia y consultas hacia el guía ya no son tales y son particularidades a tener en cuenta). 
 
J.F.M. El adiestramiento cognitivo-emocional no requiere de constantes refuerzos (negativos o positivos) para que el perro responda de manera satisfactoria. Si todos los pasos del adiestramiento cognitivo-emocional se dan con un mínimo conocimiento y planificación el resultado es evidente. 
En el adiestramiento convencional me cuesta más trabajo ver si realmente hay o no aprendizaje, necesito refuerzos permanentes (positivos o negativos) y mi relación con el perro es peor. No digamos la relación del perro con el trabajo. 
 
J.A.G. Para mí las ventajas han sido el entender realmente el concepto del adiestramiento que es lo que me ha permitido desarrollar y mejorar mis técnicas de entrenamiento … el poder librarme de ciertos refuerzos y herramientas (collares, correas, gritos, manipulaciones, excesivo juego …) de los cuales era muy dependiente e incluso para enseñar ejercicios tan básicos …, el tener mas paciencia y respeto a la hora de trabajar con un animal …, el desarrollar una mejor relación con mis perros y el volverme a animar a seguir haciendo este deporte que ya se me estaba haciendo algo pesado. 
Inconvenientes creo que hasta la fecha no los tiene. 
Para mis perros el librarse de mi ignorancia que ha provocado tantos castigos incoherentes y tantas horas de pesados entrenamientos …, el que tengan su tiempo para poder entender y comprender lo que les queremos enseñar …. el que puedan disfrutar de mí tanto en la pista de entrenamiento como fuera. 
 
 
 
Existe la idea de que el trabajo cognitivo-emocional es un trabajo en positivo, sin presión, algo así como el clicker: ¿esto es así?, ¿cuál es la realidad? 
 
I.A. En absoluto, si entendemos el concepto y su aplicación veremos que trabajando por evitación o escape se realizan trabajos de altos niveles de presión. Y, aunque no soy muy partidario, es comparable a la utilización del collar eléctrico, que en sí no es bueno ni malo, pero mal utilizado es una herramienta dañina. Sin entrar en valoraciones éticas. 
 
R.G. No, para nada, el trabajo cognitivo-emocional en líneas generales consta de una fase de enseñanza y esta puede ser en positivo o en negativo, pero luego tiene fase de autoridad en donde debe existir un nivel mínimo de compromiso interno del perro con el trabajo y esto en un animal jerárquico implica como mínimo un determinado nivel de autoridad por parte del guía, mientras el clicker es un sistema de enseñanza de acciones por aproximación (aplicable también si queremos en las fases de enseñanza del trabajo cognitivo-emocional), ¿dónde está la obediencia? ¿Si no obedece le tiramos al perro el clicker a la cabeza? 
 
J.F.M. Existe la idea generalizada de que el adiestramiento cognitivo-emocional, es un método siempre suave, siempre con refuerzos positivos, en definitiva sin presiones ni obligación. 
Nada más lejos de la realidad. Un buen trabajo cognitivo-emocional puede hacerse igual con comida que con un collar de impulsos. 
En el trabajo cognitivo-emocional, existen fases en las cuales la exigencia y la obligación pueden ser aplicadas de manera muy dura. Sólo depende del perro al que necesitemos relacionarnos. 
 
J.A.G. No, no es así … es un sistema en el cual podemos trabajar tanto con refuerzos positivos como negativos lo que pasa es que una cosa es aplicarlos de una manera coherente para que el perro llegue a solucionar un problema y otra que nos hagamos dependientes a ellos y encima a una mayor intensidad tanto nosotros como el perro. 
 
 
 
Para el adiestrador, ¿qué cambia al realizar este tipo de adiestramiento? ¿y para el perro? 
 
I.A. Para mí cambia la perspectiva de la educación y por supuesto la relación con el perro. Siendo sincero, creo que entienden mejor lo que se les pide. 
 
R.G. Para el adiestrador, este tipo de trabajo le exige ser capaz de “ver” lo que el perro entiende más allá de lo que hace, para ello debe saber evaluar el aprendizaje real de conceptos en el perro, también tener muy claro que el hecho que el perro falle o se equivoque no es ninguna catástrofe, en realidad debe hacerlo para poder contrastar lo que está bien y lo que no lo está para aprenderlo. Otra particularidad es que se puede prescindir en mayor medida de elementos condicionantes para el trabajo y permite ser menos preciso en el momento de reforzar. No es necesario trabajar tanto al perro y éste puede rendir al mejor nivel con un trabajo mínimo (una vez construído, claro está) por tanto eso da mayor seguridad y tranquilidad al guía. Tampoco es un problema pasar pruebas con el perro y que se lo aprenda. 
Para el perro, en general mayor proactividad e implicación en el trabajo así como conocimiento y control de las situaciones, mayor sensación de trabajo en equipo y autocomplacencia por el mero hecho de trabajar  y resolver, mejor gestión interna de la emoción y la motivación y mejor relación con el guía. mayor implicación del perro en el trabajo ante situaciones difíciles y/o adversas. 
 
J.F.M. El adiestramiento cognitivo-emocional, hace que el adiestrador pueda evaluar el aprendizaje en el perro, tener en consideración las emociones y con todo esto, diseñar las formas de actuación pertinentes. 
No sueles tener sorpresas en el adiestramiento cognitivo-emocional, lo que es…. es y lo que no es…. no es. 
Gracias a esto de lo que hablo, trabajamos mucho más relajados y con mayor pro actividad, tanto por parte del perro como del adiestrador. 
En el perro, tener las cosas claras produce tranquilidad, ganas de hacer, mejor relación con el guía y con la situación. 
No pretendemos desprestigiar ningún método de trabajo, todos (excepto los brutales) son útiles y a la vista están sus resultados. Pero desde mi punto de vista, algunos adolecen de no tener en cuenta al perro, el animal que es, su inteligencia, su emotividad y eso tan traído y llevado de la  inter-subjetividad. En definitiva no damos al perro el puesto que podría tener. 
 
J.A.G. Adiestrador: tener una visión muy amplia a la hora de plantear un trabajo … de ver realmente el adiestramiento desde la base y no simplemente un cúmulo de puntos en un competición … , de poder sentir y ver que el perro piensa y tiene emociones …. no utilizar tantos refuerzos externos (correas, collares, pelotas, etc) … sentir que el perro forma parte de ti y no utilizarlo como una herramienta de uso para cumplir con tus objetivos … ver que todas las conductas que va aprendiendo el perro no necesitan de tantos mantenimientos … 
Perro: la oportunidad de poder tomar decisiones a la hora de plantearle solucionar un problema y de tener el tiempo necesario de aprender y entender un concepto, la capacidad de tener mas autonomía en la ejecución de algunos trabajos …. de llegar a entender los conceptos de lo que le estamos enseñando  … de que entienda que su líder jerárquico le da la seguridad y confianza a la hora de trabajar en equipo y solucionar problemas. 
 
 
 
Los practicantes de trabajo cognitivo-emocional siempre estáis diferenciando entre técnica y concepto. ¿Cuál es la diferencia y porqué es tan importante? 
 
I.A. La diferencia estaría en pedir a alguien que ejecute una acción sin sentido o hacerle partícipe del significado de ésta, por sí misma o en un conjunto más amplio. Algo así como el obrero de una cadena de montaje que aprieta la tuerca sin conocer el producto final o la repercusión que su acción tiene sobre el mismo en comparación con el que conoce todas las fases. 
 
R.G. Cuando el objetivo del trabajo es buscar la comprensión, crear un determinado concepto en la cabeza del perro, la técnica no es más que parte del lenguaje de programación que usamos para inferir la información y tocar una determinada parte de la estructura mental que ayude a generar una o varias partes del concepto, por tanto la técnica no tiene porque ser determinante ya que va a depender de la información  que el perro reciba al aplicarla y ésta puede variar en función de muchas variables como su aplicación, información previa, la formación previa del perro y sus estructuras mentales etc... También hay que tener presente que una determinada técnica no sirve para una misma cosa en todos los perros y que incluso su correcta aplicación en muchos casos no garantiza el resultado deseado, es por eso que o conocemos y aplicamos muchas técnicas (que por cierto son limitantes) o intentamos trascenderlas (si es que es posible). 
 
J.A.G. La técnica se construye bajo la experiencia sobre la practica en el ensayo y error de una serie de acciones conocidas………………y el concepto es la herramienta para poder llegar a construir, mejorar o entender mejor una técnica……………con lo cual esto te hace poder atajar el camino de lo que construyes evitando tener los mínimos problemas en la ejecución de la misma  
 
 
Defendéis algunas cosas opuestas a los sistemas más tradicionales como que el trabajo mejora si el perro vive en casa con su guía, un uso mínimo de la correa durante el adiestramiento o que se debe dejar al perro equivocarse muchas veces mientras se forma. ¿Por qué?, ¿no es una manera de establecer distancias con otros trabajos más que una necesidad del adiestramiento? 
 
I.A. Este enfoque es claramente deportivo. Yo al menos sí pretendo que se vea la diferencia y la inutilidad de muchas ideas anticuadas e innecesarias. Quizás es sólo una forma de entender que si el perro aprende de verdad, lo importante no está en como lo hace sino en la calidad de la enseñanza y por supuesto en la relación con él. No es una necesidad de formación — el uso de la correa por ejemplo- sino de análisis. Es decir, sólo sabremos si hay aprendizaje prescindiendo de los condicionantes. 
 
R.G. Empezando la respuesta por el final te diré que no, en ningún caso se trata de establecer distancias con otros trabajos lo que ocurre es que en el adiestramiento cognitivo el perro debe poder contrastar y evaluar (o así se recomienda) durante el aprendizaje buscando soluciones por sí solo. Por tanto le dejamos equivocarse y si se pierde también le ayudamos pero lo justo, lo mínimo para que por si solo encuentre la solución. 
Si tenemos en cuenta que el perro es un animal social, dejarle vivir en casa refuerza los lazos, la comunicación, la autoridad de una manera mas natural y propia para él, esto se puede reflejar en el trabajo tanto si es una relación bien establecida como si no lo és,claro. 
 
J.A.G. Es cierto todas estas cosas las defiendo como por ejemplo que el perro viva conmigo dentro de casa me da la posibilidad de acercarme mas a establecer una comunicación intraespecífica, que me vea como parte de su manada . El no utilizar la correa me da libertad de movimientos y otro tipo de expresión y comunicación con el perro y lo que es mas importante elimina la dependencia hacia un objeto que no tiene casi uso con este sistema. Es muy ventajoso (sobre todo para el perro) no tener que estar todo el día en una jaula o transportín para aprovechar toda su energía y canalizarla en la pista. 
Efectivamente yo he establecido distancias con ese tipo de maneras o filosofía de hacer las cosas. 
 
 
 
¿Qué diferencias y características ves al aplicar este concepto de adiestramiento en las diferentes disciplinas del RCI? ¿Y en los trabajos comerciales: adiestramientos de obediencia y corrección de conductas? 
 
I.A. Un poco de todo  lo anterior, resumiendo; en el trabajo comercial, así como en el de perros de asistencia, creo que es la mejor manera, no solo por la relación perro-guía-trabajo sino por los resultados. 
 
R.G. Vamos a ver, quizá las más significativas entre disciplinas sean los estados emocionales que muestra el perro en cada una de ellas y que obviamente hay que tener presentes en el adiestramiento. Luego al menos para mi (y mis perros, claro está) en rastro y protección parto de la base que el refuerzo máximo para el perro durante el trabajo es poder rastrear en una y ladrar y morder en la otra con lo que una vez conocen “las reglas del juego” el premio es poder participar, yo intento limitarme a corregir en algunos casos y a echarle en otros por infractor de las normas, en la obediencia es distinto, menos natural para el perro, más ordenes a ejecutar, más tiempo de concentración hacia la figura del guía.....Como características veo las propias del trabajo cognitivo, muchas consultas del perro hacia el guía en fases de formación, niveles emocionales bajos que deslucen el trabajo de formación, si no vigilamos mala visión del adiestramiento por parte del perro como un juego de resolución de problemas y no como un trabajo.... 
 
En los trabajos comerciales, los procedimientos de formación (salvando las diferencias con el adiestramiento deportivo)son los mismos manteniéndose los conceptos aprendidos para toda la vida del perro sin necesidad de repasos de enseñanza con la salvedad que debe ser funcional con el dueño y no con el adiestrador y en corrección de conductas desde luego que se consiguen resultados espectaculares sobretodo en problemas de mala gestión interna de la ansiedad (fobias....).Aunque evidentemente sin un buen diagnóstico de poco sirve una terapia. 
 
J.F.M. Los trabajos comerciales en los que consigues hacer entender al propietario del perro la esencia del método cognitivo-emocional, el resultado es espectacular, la relación perro- dueño mejora claramente y la cantidad de trabajos desmontados a largo plazo es mucho menor. 
En las correcciones de conductas inadecuadas, los resultados son mejores, básicamente por tener más factores en cuenta y los cambios conductuales así tratados tienen una menor tendencia a la extinción. 
 
J.A.G. En el rastro: Mayor autonomía,  mejor capacidad de resolución de problemas, mayor seguridad y confianza en sí mismo en la ejecución de resolver ciertas dificultades( cambios de terreno, ángulos, trazados diferentes, todo tipo de objetos en forma y tamaño). 
Obediencia: Una gran confianza en sí mismo con el adiestramiento y su guía, se putea menos al perro en referencia a continuos estímulos negativos provocados en especial por correas, mayor rapidez en la construcción e ejecución de todos los ejercicios de esta disciplina, un buen trabajo en equipo a la hora de solucionar problemas, te vuelves un poco en contra de los trabajos mecánicos, actitud y predisposición impresionantes 
Protección: Mejor control del perro a edades mas tempranas, mejor atención y ejecución de la obediencia, demasiada dependencia a pedir permiso para poder actuar, mayor estabilidad en la ejecución de ejercicios a grandes niveles de carga emocional   
COMERCIAL: mucho mas sencillo, divertido, rápido y fácil de manejar para los propietarios. 
Modificación Conducta: respuesta mas claras y rápidas 
 
 
 
Por último dime algo que anime a la gente que lea esto a probar o, al menos conocer, el trabajo cognitivo-emocional. 
 
I.A. Sería un error, “vender” la idea, -si es que hay necesidad-, como el bálsamo de Fierabrás en este quijotesco año, ya que no es la cura de todas las enfermedades que aquejan a la educación canina. Es en todo caso un concepto sobre cómo abordarla de manera científica y realista, en un mundillo donde estos términos y su aplicación escasean bastante. Siendo un buen punto de partida para emprender un camino en el que el perro sea un compañero de trabajo y no un instrumento, y a un compañero se le puede exigir pero no es ético ni moral usarle, sin preocuparse, al menos, de si lo entiende o no.       
 
R.G. Los perros como las personas no solo son su parte instintiva, emocional, también existe una parte cognitiva, con capacidad para elaborar y dar respuesta a multitud de estímulos. Hasta ahora en adiestramiento, prácticamente se ha obviado esta capacidad, ¿por qué? ¿Acaso no sirve? ¿Quizá interfiere en las conductas y por tanto no interesa? ¿O sencillamente ni se planteaba? Mi propuesta para animar a la gente es que si los perros tienen esta capacidad, usémosla. Ahora que sabemos ínfimamente como “tocar”esta parte, únicamente usándola a nuestro favor para lo que nos interesa en adiestramiento tenemos más prestaciones y más seguridad en el trabajo con los perros y además seguramente ellos puedan mostrarse mejor. Aunque, eso sí, las garantías las da el buen hacer, el trabajo, no el sistema. 
 
J.F.M. Mucho más no se puede decir aquí, yo soy uno de los adeptos al adiestramiento cognitivo-emocional (es evidente). No significa esto, que crea que es la solución a todos los problemas que el adiestramiento de perros pueda plantear; pero para mi es el mejor de los caminos para intentar solucionarlos. 
 
Así  dicho todo esto, puede sonar extraño. Probadlo, experimentad y ved vosotros mismos. ¡FUNCIONA! Y es muy divertido incluso para el perro.     
 
J.A.G. El poder  ver que el perro hace las cosa para disfrutar contigo de una forma mas natural…………el sentir el respeto que ellos se merecen que a veces se nos olvida ……el poder ver que tienes un amigo para toda la vida que va a trabajar por ti y para ti……… y el entender realmente el comportamiento de vuestro perro y ver como piensa y sienten emociones. 
 
También decir que no pienso que sea un sistema perfecto en el cual deseche todos los demás hasta hora utilizados y conocidos……que igual nunca me lleva a conseguir los triunfos en las competiciones pero que me siento muy a gusto e identificado con él………..creo que los sistemas los hacemos las personas y por mucho que los conozcamos o practiquemos nos podemos equivocar y encima por medio hay un animal que acusa y va asumiendo todo esto. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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